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Carta del Presidente
Bolonia-Ley Ómnibus: ¿Blanco y negro?Manuel Acero
Jueves 11 Febrero 2010
Durante estos últimos meses estamos viviendo una situación difícil de explicar en el mundo de la Ingeniería.
Por una parte el proceso de Bolonia, con los pronunciamientos oficiales ya establecidos, ha entrado de lleno en su fase de implantación. Lo que debería ser una directa aplicación de lo legislado se ha convertido en un campo incontrolado de iniciativas diversas provenientes de distintas universidades y, en algunos casos, auspiciadas por colectivos profesionales que no acaban de aceptar lo que, en estos momentos, está formalmente acordado. A ello se suma el que los documentos oficiales no son totalmente precisos en algunos temas lo que se aprovecha, a veces, para retorcer el objetivo inicial y proponer salidas en absoluto acordes con el espíritu de lo tratado. Dentro de estas iniciativas está el intentar incorporar más de una tecnología específica en un Grado, aplicar el nombre reservado clarísimamente en las Órdenes Ministeriales para los Máster en los Grados, plantear condiciones de acceso desde las titulaciones existentes a las que incorpora Bolonia ignorando las claras diferencias en formación y tiempo entre unas y otras, etc. Aún más, se ha propuesto, igualmente, realizar una carrera de cinco años conjuntamente con otras de ingeniería, también de cinco años. Es decir que lo que a muchos les cuesta llevar a cabo en esos cinco años, en el caso que nos ocupa se pretende hacerlo en ese tiempo pero estudiando al mismo tiempo una carrera de ingeniería de otros cinco años. Desde nuestro entorno el tema se critica por sí solo y haremos todo lo que esté en nuestra mano para impedir acciones como ésta que agreden el prestigio de la ingeniería. Visto lo anterior ¿por qué le aplicamos el término BLANCO a lo realizado con Bolonia? Porque ante estas situaciones siempre hemos encontrado en el equipo actual del Ministerio de Educación y Ciencia una franca receptividad. Gracias a ello hemos podido plantear nuestras preocupaciones y propuestas. Hemos podido exponer nuestras razones y hemos sido tenidos en cuenta en tiempo debido. El caso de la Ley Ómnibus no tiene las mismas condiciones. Desde el inicio hemos trabajado intensamente para hacernos oír, primero con la Comisión Nacional de la Competencia, más tarde durante la tramitación de la Ley, con los parlamentarios de los distintos partidos y con los ministerios de tutela de las distintas ramas de la Ingeniería. El resultado no ha podido ser más pobre. Nuestros argumentos nunca seriamente rebatidos, no fueron tenidos en cuenta por la Comisión. Los parlamentarios del partido en el Gobierno nos confirmaron de viva voz que ellos no tenían opción en un proceso que se manejaba desde Economía. Otro tanto nos dijeron los distintos ministerios de tutela. En esta línea algunas alegaciones incorporadas en el Senado fueron rechazadas al volver la Ley al Congreso. Finalmente, nos encontramos con la Ley aprobada y la evidencia de que no nos había sido posible hacer oír nuestra voz ante la Administración. Como se sabe han quedado pendientes dos temas capitales para las organizaciones profesionales. El Visado y la Colegiación obligatoria. Para uno y otro se contemplan trámites de cuatro y doce meses respectivamente antes de emitir los correspondientes Decretos-Ley. Para el visado se busca el reducir su aplicación tanto como sea posible y esto último, hasta ahora, en base al juicio exclusivo del equipo de Economía que está llevando el tema. Nuestra visión del tema es que se busca una simplificación del trámite sin valorar debidamente el efecto negativo que sobre la seguridad y la calidad puede tener su planteamiento Desde nuestra perspectiva las razones a favor de mantener el visado, en profesiones reguladas cuya actividad puede afectar a los derechos fundamentales de los ciudadanos, son múltiples y muy claras. En este sentido, puede verse el documento El Visado Colegial en la Ingeniería en esta página web en donde se detallan estas razones. Este documento se está circulando hacia las personas, organizaciones, empresas, ministerios, comunidades autónomas, universidades, etc. para hacer patente ante la Sociedad nuestra posición y los criterios que la sustentan. Recientemente hemos entrado en contacto con la Dirección General de Política Económica con la que hemos mantenido varias reuniones con objeto de analizar y debatir la situación. En cualquier caso, ser oído, no es lo mismo que ser tenido en cuenta. A la vista de lo anterior espero que se entienda el término NEGRO aplicado a nuestra vivencia con el proceso llevado hasta ahora con la Ley Ómnibus. Algo tenemos claro, si las cosas continuaran con la misma tónica estamos dispuestos a recurrir ante aquellos organismos internacionales que sean competentes en la materia. Leído 5396 veces
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