«Las comunicaciones en la navegación aérea están completamente desfasadas» en relación con otros sectores, denuncia Pedro Pablo Cubells, secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España. «Solo con que tuviéramos la información que las tecnologías ya existentes nos podrían ofrecer, podríamos tener más claro qué le pasó al Airbus de Air France. Y quizá se le podría haber ayudado a evitarlo», afirma en una entrevista al Periódico de Cataluña
El proceso en el marco de la UE que debe unificar los criterios en cuanto a navegación y seguridad aéreas y desembocar en el 2020 en el denominado cielo único europeo incluye avances en las comunicaciones, como el seguimiento de los vuelos vía satélite. El GPS y Galileo jubilarán a los radares terrestres, y eso será el fin de las zonas de sombra como la que se tragó al avión de Air France. Los nuevos sistemas permitirán aumentar el número de vuelos y su seguridad, disminuir la separación entre las trayectorias de los aviones y adaptar de forma instantánea los planes de vuelo ante cualquier contingencia.
El punto negro de este plan es la ausencia de tecnologías de la comunicación más modernas, como la banda ancha, que haría posible un seguimiento exhaustivo y al momento desde tierra de todo cuanto ocurre en el avión.
“Bastaría la velocidad de transmisión de un viejo módem» para analizar constantemente los parámetros –rumbo, altitud, velocidad, temperatura exterior, estado operativo de los equipos– del avión”, asegura Cubells, lo que permitiría, “reducir los fallos, detectarlos de inmediato y tener opción desde tierra de ayudar a la tripulación a resolverlos”. Las cajas negras ya no serían necesarias y desaparecería el revuelo de su búsqueda en caso de accidente.
Por último Cubells recalcó que “la evolución de las comunicaciones es mucho más rápida que la de la forma de pensar de los responsables del tráfico aéreo, que son reacios a los cambios. Invocan la seguridad para no probar nada nuevo”. Ante la próxima llegada del cielo único, el secretario general del Colegio de Ingenieros afirma que «ahora es el momento». «Si no pensamos cómo va a ser la tecnología de la comunicación del futuro, luego será demasiado tarde y el retraso durará décadas», avisa.
El proceso en el marco de la UE que debe unificar los criterios en cuanto a navegación y seguridad aéreas y desembocar en el 2020 en el denominado cielo único europeo incluye avances en las comunicaciones, como el seguimiento de los vuelos vía satélite. El GPS y Galileo jubilarán a los radares terrestres, y eso será el fin de las zonas de sombra como la que se tragó al avión de Air France. Los nuevos sistemas permitirán aumentar el número de vuelos y su seguridad, disminuir la separación entre las trayectorias de los aviones y adaptar de forma instantánea los planes de vuelo ante cualquier contingencia.
El punto negro de este plan es la ausencia de tecnologías de la comunicación más modernas, como la banda ancha, que haría posible un seguimiento exhaustivo y al momento desde tierra de todo cuanto ocurre en el avión.
“Bastaría la velocidad de transmisión de un viejo módem» para analizar constantemente los parámetros –rumbo, altitud, velocidad, temperatura exterior, estado operativo de los equipos– del avión”, asegura Cubells, lo que permitiría, “reducir los fallos, detectarlos de inmediato y tener opción desde tierra de ayudar a la tripulación a resolverlos”. Las cajas negras ya no serían necesarias y desaparecería el revuelo de su búsqueda en caso de accidente.
Por último Cubells recalcó que “la evolución de las comunicaciones es mucho más rápida que la de la forma de pensar de los responsables del tráfico aéreo, que son reacios a los cambios. Invocan la seguridad para no probar nada nuevo”. Ante la próxima llegada del cielo único, el secretario general del Colegio de Ingenieros afirma que «ahora es el momento». «Si no pensamos cómo va a ser la tecnología de la comunicación del futuro, luego será demasiado tarde y el retraso durará décadas», avisa.

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