El próximo día 29 tendremos un nuevo Presidente. Con este motivo y apurando los pocos días que restan de estos últimos cuatro años, querría compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la institución en que nos integramos.
El Instituto, como representación más que centenaria de toda la ingeniería, es un referente único para nuestro colectivo.
En estos momentos nuestra situación es altamente positiva. Las relaciones con el Gobierno y la Administración en general, son intensas y mantenidas.
Al hilo de los múltiples cambios legislativos y otros, que no han llegado a ver la luz gracias en buen grado a nuestras gestiones, la colaboración con las Universidades se ha desarrollado más y más, existiendo hoy una relación bien establecida de mutua colaboración.
Cabe decir lo mismo de otras instituciones de significativa presencia en nuestro entorno, como la Real Academia de la Ingeniería, (RAI), la Unión Profesional de Colegios de Ingenieros (UPCI), etc.
Los contactos con el mundo empresarial se han ampliado y profundizado y las relaciones son cordiales y constructivas.
Nuestra presencia en el exterior se desarrolla con una representación destacada en los órganos de gobierno de las diversas instituciones a las que pertenecemos y con una vinculación creciente con las embajadas en nuestro país.
Y lo más importante; el Instituto cuenta con la colaboración eficaz y desinteresada de unos 250 compañeros de todas las ramas que integrados en los diversos Comités (actualmente, 19) generan encuentros, comunicación, información, etc., convirtiéndose en el pulso vital de nuestra casa de la Ingeniería. A ellos, mi personal agradecimiento por su esfuerzo y generosidad.
En síntesis, el Instituto es, hoy, un lugar de encuentro, un centro generador de iniciativas y una organización abierta al diálogo y a la colaboración rechazando el aislamiento.
Creo poder asegurar que el camino emprendido abre horizontes con oportunidades ilimitadas y nos crea el reto de trabajar todos juntos superando las actuaciones aisladas para hacer oír nuestra voz desde una posición de unidad entre todas las ramas y organizaciones, ofreciendo un posicionamiento consensuado y representativo de toda la Ingeniería.
En el objetivo anterior, por su historia y representación, el Instituto debe jugar un papel significativo potenciando y promoviendo el encuentro y la participación. Es una tarea capital que se nos presenta y en la que debemos poner todo nuestro interés y dedicación. Por mi experiencia de estos últimos cuatro años, el Instituto, nosotros, estamos preparados para acometerla.
El Instituto, como representación más que centenaria de toda la ingeniería, es un referente único para nuestro colectivo.
En estos momentos nuestra situación es altamente positiva. Las relaciones con el Gobierno y la Administración en general, son intensas y mantenidas.
Al hilo de los múltiples cambios legislativos y otros, que no han llegado a ver la luz gracias en buen grado a nuestras gestiones, la colaboración con las Universidades se ha desarrollado más y más, existiendo hoy una relación bien establecida de mutua colaboración.
Cabe decir lo mismo de otras instituciones de significativa presencia en nuestro entorno, como la Real Academia de la Ingeniería, (RAI), la Unión Profesional de Colegios de Ingenieros (UPCI), etc.
Los contactos con el mundo empresarial se han ampliado y profundizado y las relaciones son cordiales y constructivas.
Nuestra presencia en el exterior se desarrolla con una representación destacada en los órganos de gobierno de las diversas instituciones a las que pertenecemos y con una vinculación creciente con las embajadas en nuestro país.
Y lo más importante; el Instituto cuenta con la colaboración eficaz y desinteresada de unos 250 compañeros de todas las ramas que integrados en los diversos Comités (actualmente, 19) generan encuentros, comunicación, información, etc., convirtiéndose en el pulso vital de nuestra casa de la Ingeniería. A ellos, mi personal agradecimiento por su esfuerzo y generosidad.
En síntesis, el Instituto es, hoy, un lugar de encuentro, un centro generador de iniciativas y una organización abierta al diálogo y a la colaboración rechazando el aislamiento.
Creo poder asegurar que el camino emprendido abre horizontes con oportunidades ilimitadas y nos crea el reto de trabajar todos juntos superando las actuaciones aisladas para hacer oír nuestra voz desde una posición de unidad entre todas las ramas y organizaciones, ofreciendo un posicionamiento consensuado y representativo de toda la Ingeniería.
En el objetivo anterior, por su historia y representación, el Instituto debe jugar un papel significativo potenciando y promoviendo el encuentro y la participación. Es una tarea capital que se nos presenta y en la que debemos poner todo nuestro interés y dedicación. Por mi experiencia de estos últimos cuatro años, el Instituto, nosotros, estamos preparados para acometerla.

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