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Isabel Vera Trallero, la ingeniera que estudia el espacio: "Un día veremos una ciudad en la Luna"

La ingeniera aeronáutica, presidenta del Comité del espacio, cuenta que ha comenzado la segunda carrera por conquistar el universo. Y no hay quedarse atrás. El primer reto es poner en marcha la Agencia Espacial Española.

Noticia de Marisa del Bosque de Yodona


Cuando era una niña Isabel Vera Trallero soñaba con ser astronauta; hoy, es la presidenta del Comité del espacio del Instituto de Ingeniería de España (IIE). Y sigue soñando. Ahora, con poner en marcha la Agencia Espacial Española, un proyecto en el que cree y que está más cerca de lo que parece. "Si se pone empeño, es posible hacerlo realidad en un año. En las Administraciones implicadas ya hay gente trabajando en ello, solo necesitamos organizarlo un poco. Para empezar bastaría con tener un pequeño núcleo de personas, sería suficiente para arrancar. Después la cuestión es tener presupuesto y financiación para contratar y desarrollar los programas", asegura Isabel convencida.

Ella, ingeniera aeronáutica por vocación, eligió esa carrera por ser multidisciplinar y después estudió Empresariales, porque también le gusta "el derecho, la empresa, las letras, la biología..., todo", nos dice entre risas. Y sabe muy bien cómo es empezar de cero, a golpe de entusiasmo e imaginación. Así creó años atrás el Comité del espacio, casi como un empeño personal, y así impulsa desde hace tiempo diferentes congresos y jornadas para dar voz a todo lo que se mueve en torno a ese mundo, "esencial para el futuro de nuestro país, con un gran potencial de crecimiento a corto plazo, pero muy desconocido", explica.

No obstante, Isabel siempre ha trabajado en este sector, porque le apasionaba. Primero, como desarrolladora de software en el grupo tecnológico GMW; después, en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), donde empezó en cuanto tuvo oportunidad, "porque se trabaja en las misiones científicas de la Agencia Espacial Europea (ESA) que intentan responder las grandes preguntas del universo y del cosmos: ¿cómo se originó la vida?, ¿cómo surgieron las galaxias?, ¿cómo funciona el Sol?... Me parecía un trabajo espectacular".


Y lo es. En el INTA Isabel ha formado parte de la misión 'Plato', de búsqueda de planetas similares a la Tierra. Y ahora es jefa de proyecto en la misión de 'Athena', que desarrolla el mayor y más moderno observatorio de rayos X de objetos cósmicos, donde dirige a un equipo de 30 personas, "expertos y autoridades en cada una de sus áreas, yo solo organizo", explica con absoluta modestia parapetada tras su camiseta con el dibujo de un astronauta.

También es espectacular el momento que vivimos. "Estamos en la segunda carrera espacial. El espacio es ahora un sector básico del que dependemos, aunque no seamos conscientes. Es imprescindible para muchos servicios que usamos en el día a día: el GPS del coche, los teléfonos móviles, saber si va a hacer buen tiempo... Tras la pandemia ha quedado aún más claro, necesitamos el espacio hasta para los suministros de comida. Hay cosas que ya no se pueden parar", afirma.

Y es un sector que vive una auténtica revolución provocada por el menor coste de los lanzamientos. "Ahora ya no es tan caro acceder al espacio, cuesta menos poner algo en órbita y esto abre nuevas posibilidades de crear satélites, aplicaciones..., es algo que va a más. Ya hay empresas privadas que están fabricando módulos para acoplarlos a la estación espacial, lo que les permitirá trabajar allí. En los próximos años vamos a ver a gente que irá al espacio a investigar medicamentos, cómo se comporta el cuerpo humano... Dentro de poco todo el mundo va a tener a acceso, con su propio satélite o a través diferentes estaciones", asegura la experta.

Y que los particulares tengan acceso al espacio es otra revolución igual o más importante. "Lo comparo con los coches, los móviles o los aviones; antes eran artículos de lujo, y ya no. Con el espacio ocurre algo parecido, ahora solo los multimillonarios pueden ir, pero en unos años... Eso está ahí, es cuestión de tiempo que vayamos todos".


Por eso es tan importante crear la Agencia Espacial Española, el paso necesario para no estar fuera de juego, insiste. "Estamos ante la segunda carrera espacial y España no puede quedarse atrás. Todos los países la tienen ya, incluso Portugal. Es fundamental para tener una estrategia y defender nuestros intereses de igual a igual en la ESA", explica.

Ayudaría, también, a saber hacia dónde "queremos ir a corto y medio plazo, ver qué proyectos son importantes y animar a la gente joven a meterse en este mundo, porque aunque es algo que gusta a todos, no hay una cultura del espacio en España, y la necesitamos". En estos momentos es un sector en el que crecen las oportunidades laborales. Si nos remitimos a las cifras, existen en la actualidad unos 4.000 satélites operacionales, y se prevé que en menos de una década la cifra se multiplique por 10. "Los vuelos privados también abrirán más mercado", explica Isabel, "harán que se cree una economía del espacio".


Está claro, es el futuro. Pero ¿Cómo entran los jóvenes en este mundo que nos parece de otra galaxia?, ¿Qué tienen que estudiar? "Cualquier cosa", contesta. "En la última convocatoria de la ESA los perfiles que se buscaban eran muy diversos, desde médicos a mecánicos, personas que se dedican a Ciencias de la vida o la biología, pilotos de las fuerzas armadas o de rescate, ingenieros... En este sector tiene cabida todo el mundo, incluso se necesitará gente que estudie Derecho, porque la tecnología va cambiando las cosas, y eso precisa una base legal que nos permita convivir". Y nuestros ingenieros, dice, están preparados para este mundo, "hay mucho potencial, aunque sin una Agencia Espacial propia terminan trabajando fuera, es una pena. Tenemos que liderar nuestras propias misiones ahora que van a ser más asequibles. Quizá sea muy ambicioso, pero hay que aspirar a que nuestros científicos se queden aquí".


Y a que las niñas entren también en la carrera espacial. 300 españolas se han presentado a la última convocatoria para astronautas de la ESA, a la que han respondido 23.000 europeos. "Hay cantera", dice Isabel, pero el problema es animar a las niñas. "Cuando yo estudiaba había un 25% de mujeres en mi carrera, y ese porcentaje no ha cambiado. Quizá sea por la falta de referentes y porque siempre nos dicen lo mismo: 'Esto es muy difícil'. Te asustan y piensas que no vas a poder, es el mensaje que yo recibí. Sí, hay que esforzarse, pero igual que en el resto de profesiones si quieres ser bueno, da igual la que sea. Estos son trabajos muy bonitos. Y es posible, no hay que tener miedo, debemos acabar con esa barrera mental".


Hace más de 20 años me dijo Miguel López Alegría que llegaríamos a Marte en 10. ¿Qué ha pasado? Seguimos esperando...


Llegar, llegaremos (ríe), en el espacio los tiempos son muy lentos... Primero hay que pasar por la Luna, construir allí una estación donde los astronautas puedan vivir. Y eso es muy complicado. Hace tiempo que tenemos tecnología para ir a Marte, pero el problema es regresar; no podríamos, es casi una misión suicida.


¿Terminaremos viviendo en el espacio? Sí, estoy convencida. No me imagino el futuro sin estar fuera..., algún día miraremos a la Luna y veremos una ciudad allí. Llega un momento en que hay que salir y explorar, es la única opción, el camino natural.


¿Algún planeta ya a la vista para sustituir al nuestro cuando sea necesario? Ya se han encontrado varios. Era el objetivo de la misión 'Plato'. Una vez localizados, hay que ver sus características atmosféricas y saber hasta qué punto se parecen. Habrá muchos, el universo es muy grande y muy inexplorado.


Y qué opina de la vida extraterrestre. ¿Tenemos vecinos? Me gustaría pensar que sí, lo que no podría decir es cómo son esos vecinos. Quizá son bacterias y microorganismos y los tenemos aquí al lado, en Marte o en las lunas de Saturno o Júpiter, que son entornos helados. Es otro de los dilemas morales que hay. Algunas zonas de Marte están protegidas, desde el punto de vista de protección planetaria. No podemos llevar nosotros microorganismos allí, los protocolos de limpieza son complejos y muy estrictos. Si estoy buscando vida y me la llevo desde aquí... Y peor aún, ¿Qué pasa si me la traigo?, ¿Cómo va a afectar a la Tierra? Es un tema casi filosófico que está sobre la mesa.


Hablando de protocolos, ¿Qué hacemos con la basura espacial? Es un problema. O se pone un reglamento y se cumple o va a ser el siguiente gran quebradero de cabeza. Aunque sean trozos muy pequeñitos, a las velocidades que van destrozan cualquier cosa. Y solo puedes controlar los grandes, los otros no.


De momento, el quebradero de cabeza de Isabel Vera es la futura Agencia Espacial Española, y sus sueños de niña pasan por ayudar a que en un futuro cercano haya muchos astronautas en nuestro país, la cara visible de un trabajo de equipo que siempre queda detrás.

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