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Crónica de la Jornada del 9 de octubre de 2012. Un impulso al ingeniero emprendedor en el ámbito TIC. - Quinta jornada y Clausura del ciclo

9/10/2012

 

La escasez de entidades de capital riesgo dificulta el crecimiento de las empresas de TIC.

 

El Instituto de la Ingeniería de España acogió ayer la quinta y última jornada del ciclo sobre emprendedores en el ámbito TIC, organizado por el Comité de Sociedad de la Información del Instituto. En esta ocasión los protagonistas fueron un inversor en capital riesgo (más concretamente, venture capital), y un business angel, que resumieron la situación del sector y en cierto modo lamentaron que la escasez de inversores en venture capital dificulta el crecimiento de las empresas españolas de TIC que alcanzan un determinado tamaño, lo que las lleva a ser compradas por empresas multinacionales.

 

Manuel Moreu, presidente del IIE, abrió el acto resaltando la capacidad para crear empleo del sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. “No son solo una herramienta, también son una fuente de trabajo”, explicó. Enrique Gutiérrez Bueno, presidente del Comité de Ingeniería y Sociedad de la Información del IIE, anunció que habrá una segunda parte del ciclo, con sendas mesas redondas dedicadas a los emprendedores de menores de 30 años y a los mayores de 50.

 

Javier Ulecia es ingeniero aeronáutico y acudió como vocal de la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo (ASCRI) y como socio director de Bullnet Capital, que lleva 12 años invirtiendo en venture capital. Ulecia resaltó que se trata de inversiones a medio y largo plazo, “no especulativas”, y que se pretende dar valor añadido a las empresas.

 

“Estamos enfocados en empresas españolas, y los socios somos independientes de nuestros inversores institucionales”, explicó. “Invertimos en empresas TIC, en concreto de electrónica, y de software electrónico. Empezamos con 2 millones de euros y en total invertimos entre 3 y 4.” Ulecia recomendó a los emprendedores que primero recurran a subvenciones públicas y a business angels (que invierten cantidades más pequeñas), antes de buscarles a ellos. “Nosotros solo invertimos en quienes hayan demostrado algo a otros, y que tengan algo hecho, un prototipo por ejemplo. No es necesario que tengan ventas ni beneficios, claro”.

 

Calidad sobre cantidad

 

En 12 años solo han invertido en 11 compañías, lo cual refleja que buscan la calidad más que la cantidad. Puso como ejemplo Oncovisión, que fabrica máquinas para diagnosticar cáncer, y para investigar con animales. “Oncovisión ha tardado ocho años en llegar a la rentabilidad”, añadió.

 

Las empresas que buscan deben tener capacidad de crecer. “El objetivo es devolver el dinero a los inversores, con una rentabilidad que justifique el riesgo y la falta de liquidez. Pueden estar 8 o 10 años sin ver el dinero”, explicó Ulecia. Los emprendedores deben además ser capaces de cederles protagonismo a ellos en la toma de decisiones, “e incluso a quitarse de enmedio si la empresa se internacionaliza”.

 

La venta de la empresa

 

El objetivo del venture capital no es vender la compañía a una multinacional, solo vender su participación, pero el problema es que en España “no hay un mercado de Bolsa líquido que lo facilite, y la única solución es la venta a un tercero”, explicó Ulecia. “No es necesariamente malo, en Israel prácticamente todas las multinacionales tienen un centro de investigación y todas empezaron comprando empresas locales”. Los emprendedores iniciales, que venden su empresa, pueden empezar de nuevo el ciclo creando otra.

 

El valor añadido que aportan ellos, como venture capital, es anticipar y tratar de minimizar problemas habituales: emprendedores que no están del todo comprometidos con el proyecto, las disputas dentro del equipo, un mal modelo de negocio, o simplemente quedarse sin dinero. “A veces nosotros somos el catalizador de la mala uva acumulada entre los emprendedores, y el proyecto se derrumba poco después de que entremos”, reconoció el capitalista.

 

Las claves del éxito

 

Ulecia cree que, pese a la crisis y al pesimismo, en España se pueden montar empresas de nivel mundial con unos pocos millones de euros. Eso sí, deben reunir varias condiciones además de las ya explicadas: Una, que el equipo sea de primera clase (“con experiencia de 10 años; aunque hay gente veinteañera extraordinaria, no son la norma”). Dos, que la tecnología sea rompedora, disruptiva. Puso el ejemplo de una compañía en la que invirtieron ellos, que perdía dinero, pero por la que Ericsson pagó una gran cantidad de dinero. “Hacían algo que ellos no sabían hacer”. Tres, que se centren en sus puntos de diferenciación y no diluyan sus energías. Cuatro, tener los socios adecuados en el extranjero.

 

El experto concluyó advirtiendo de que el venture capital “está sufriendo” en Europa, y mucho más en España, porque los inversores institucionales no ponen dinero.

 

El secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, Víctor Calvo-Sotelo, que presidió el acto, reconoció que esta referencia de Ulecia “le puso en tensión”, puesto que la austeridad de los presupuestos “se va a quedar un tiempo entre nosotros”. Reflexionando sobre cuál debe ser el papel de los políticos en el apoyo a emprendedores y en concreto a los de TIC, recordó una frase que le dijo uno de ellos: “por favor, no hagáis nada. No rompáis nada”.

 

El término medio

Entre no hacer nada, o ser los principales inversores, “hay un mundo de posibilidades”, matizó Calvo-Sotelo, que cree que la principal labor del Gobierno debe ser “eliminar las barreras artificiales para los emprendedores”, y permitir que el dinero fluya. “Nosotros no somos capaces de hacer el análisis de compañías que hace gente dedicada a ello para determinar cuáles son las mejores”, reconoció en referencia a sus compañeros de mesa.

 

Eso sí, también subrayó la importancia de las inversiones que hacen los organismos públicos en el sector. “Somos muy conscientes de que si al sector de las TIC le va bien, le irá bien al resto de la economía”, concluyó.

 

Calvo-Sotelo, que es ingeniero de caminos, también hizo una referencia a la importancia de la formación de los ingenieros en el carácter emprendedor: “Eso de darse contra un muro hasta que encuentras una solución al problema resulta muy útil”.

 

El papel de los business angels

 

También José Martín Cabiedes, el tercer invitado de la tarde, es ingeniero, en este caso de ICAI, aunque se dedica a hacer de “business angel”, como socio de Cabiedes & Partners SCR. Un business angel, resumió gráficamente, es alguien que “busca un terreno abonado, con unas macetas sólidas, y planta sus billetes”. En este caso, la inversión es más modesta que la del venture capital: en torno a 100.000 euros en una primera fase, aunque en total se pueden alcanzar los 2 millones en total.

 

Desde 2009 Cabiedes & Partners ha invertido en 23 compañías, “8 o 10 al año”. Después de una primera fase, si la empresa funciona en el mercado, vuelven a invertir incrementando su posición y su riesgo. Entre las empresas en las que han invertido destacó a Privalia, club privado de ventas online. “Un éxito como ese ocurre muy pocas veces”, reconoció. De hecho, sólo invierten en empresas de internet, que es un sector “muy escalable” y por tanto muy capaz de ser rentable a corto plazo.

 

El inversor dijo que prefiere no inmiscuirse en la gestión de la compañía, aunque eso no quiere decir, aclaró, que todos los business angels funcionen igual. Él solo mira la cuenta de resultados, y la viabilidad del proyecto, así como la posibilidad de conseguir una rentabilidad de dos dígitos.

 

En su caso, abandonan las compañías cuando dejan de ser socios “minoritarios mayoritarios”, es decir, socios de referencia. Eso ocurre cuando la empresa alcanza un tamaño que requiere una inversión para no diluir su participación que no son capaces de conseguir. Es en ese momento cuando puede entrar el venture capital. “Si el emprendedor se casa con el VC, nosotros somos la celestina”, bromeó Cabiedes.

 

El problema, abundó el inversor, es que hay muy pocos fondos de VC en España. “A diferencia de otros países, los fondos de pensiones de las compañías de seguros no invierten en este tipo de empresas”, aventuró como una de las causas.

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