INGENIEROS E INDUSTRIA



Hace ya muchos años, los Ingenieros y la Ingeniería éramos importantes e influyentes después de haber adquirido una formación amplia y muy sólida, unido a haber podido incorporarnos a la actividad profesional con bastante rapidez y por lo tanto en corto tiempo haber sido capaces de incorporar formación complementaria y una importante experiencia profesional.


La evolución de la economía y las políticas gubernamentales, tanto en España como las que nos forzaron desde Europa de desmantelamiento industrial en los años 80 y sin plantear alternativas, a favor del sector servicios y del de la construcción junto con una competencia desleal no sólo de mercado (dumping) sino social, hizo que gran parte de nuestra industria se trasladará en mayor medida a los países del este europeo y a los del lejano Oriente y en algunos casos a países del Magreb en base a salarios en muchos casos de miseria y horas trabajadas y condiciones pseudo medievales. Y por supuesto, sin ningún respeto ni restricciones medioambientales que a nosotros sí se nos iban exigiendo en pro de mantener un mundo mejor, con más bienestar y más sostenible.


El supuesto e ingenuo “liberalismo a ultranza” que hemos vivido durante casi 50 años, unido a intentar mantener a toda costa un estado del bienestar, legítimo pero “tramposo como vimos más tarde” nos terminó abocando a una pérdida de competitividad (comparada) frente a otros países que producían nuestros mismos bienes industriales a precios sensiblemente inferiores a los nuestros, y de esta manera nos fueron expulsando del mercado.


Y nada ni nadie, de ningún gobierno del color político que fuera, defendió mantener una actividad económica y productiva, como es la industrial, que aportaba en los 70 un muy significativo porcentaje del orden del 30% a nuestro PIB, puestos de trabajo más estables y de mayor calidad y por lo tanto un mejor comportamiento de la economía española y bienestar social. Y hoy día difícilmente llegamos al 12-13% (en ambos casos, neteando la energía).


Países como Bélgica, Alemania, USA, Corea o Japón que mantuvieron una importante actividad industrial se defendieron mucho mejor de la crisis de 2007 que a nosotros nos asoló y arrasó, lo que refleja la importancia de la industria en el mantenimiento de la economía.


Los ingenieros asistíamos impotentes, impávidos y “rendidos” (y casi avergonzados y acomplejados) a la desaparición de la Industria como si tuviéramos alguna responsabilidad en ello.


Imperó que nos debíamos dedicar como actividad económica del país al sector servicios (principalmente turismo) y al de la construcción. Y existió una percepción generalizada de los políticos que incluso contagió a la opinión pública, de asimilar Industria a algo sucio e ineficiente.


Los Ingenieros mientras tanto predicábamos en el desierto mediático, social y político en donde el mensaje y apostolado se perdía en el magma de la apatía y del desinterés. Pero si algo aprendimos con nuestra formación en las Escuelas Técnicas Superiores de Ingenieros fue a de ser tenaces y persistentes en resolver problemas que nos parecían inútiles e incluso absurdos y no parábamos hasta encontrarles solución.


Y algo parecido hicimos hace tres años en cuanto percibimos una rendija donde apalancar nuestra potencial y permanente reivindicación de recuperar para nuestro país actividad con política industrial.


Europa con el Comisario Tajani con el DGI Calleja y el Ministro Soria en nuestra querida España, se lanzaron a promover la recuperación de la Industria como objetivo estratégico de recuperación económica de que la Industria se acercara en unos años a alcanzar una contribución del 20 al PIB y así poder promover y asegurar empleos de más calidad y estables.


Y el Ministerio, entonces de Industria, Comercio y Turismo (Minetur) con la llegada de la Secretaría General de Industria Begoña Cristeto, tomó la bandera que le infundió su Ministro y, con el cambio de Gobierno y legislatura y ya en el actual Ministerio de Economía y Competitividad (Mineco), continuó con su eficaz, ingente y decidida labor de apoyo a la Industria.


Primero con la Agenda de fortalecimiento del Sector Industrial y actualmente con la Industria Conectada 4.0 y lo que es más importante, el desafío de promover una reivindicación de la Sociedad Civil, a la que pertenecemos, para acordar la firma de un Pacto de Estado por la Industria con todos los partidos del arco parlamentario.


Por nuestra parte IIE y UPCI conjuntamente, llevamos tres años coordinando nuestras actuaciones para promover el Pacto, tanto con el Gobierno de la Nación como con el de varias Comunidades Autónomas, con los partidos y sus representantes en la Comisión de Industria en el Congreso de los Diputados, con los sindicatos, organizaciones empresariales, Politécnicas y otras organizaciones profesionales y de la Sociedad Civil.


Todo ello contando con el trabajo desinteresado y muy especializado de nuestros veinte Comités que cuentan con cerca de 300 ingenieros voluntarios presentes en todo los ámbitos de la ingeniería y del sector empresarial, industrial, consultoras… Comités totalmente transversales que incorporan ingenieros de todas las ramas y especialidades y también con voluntarios de otras carreras y formación. Y los tres que hace unos meses creamos y que son de gran importancia cara a esta nueva etapa que nos toca vivir. El de Universidad, Formación y Empresa, el de Comunicación y Divulgación y el de Industrialización, que se unen a Comités de gran solera, trabajo y esfuerzo.


Así, nos llevamos una gran alegría por el reconocimiento público que el Ministro de Guindos, acompañado por la Comisaria europea de Industria Elżbieta Bieńkowska y por la Secretaria General de Industria Begoña Cristeto y todo su equipo, con el anuncio del objetivo del Pacto de Estado por la Industria y la contribución que habíamos prestado los Ingenieros, en un discurso en IFEMA ante más de 700 congresistas y medios de comunicación, presidentes de grandes corporaciones industriales y empresariales españolas, en el 1er Congreso de Industria Conectada 4.0 celebrado el 21 de septiembre pasado con enorme éxito de asistentes, ponencias, mesas redondas y excelente organización.


Precisamente combinando los dos esfuerzos, el del Pacto de Estado por la Industria y el de la irrupción de las Nuevas Tecnologías con la Industria Conectada y el 4.0, posibilitan una gran oportunidad con un tren que no podemos perder y la posibilidad de poder recuperar con nuevas bases de modelo y estructura de gestión industrial y empresarial. Como bien dice la SGI no es una opción. Es sí o sí.


Disponemos de una última versión de propuesta de Pacto de Estado por la Industria que hemos debatido recientemente con el Gobierno y los partidos, pero al ser todavía un documento de trabajo no nos parece apropiado difundirlo, aunque ya tiene un gran nivel de consenso entre todas las partes implicadas.


Los Ingenieros y nuestras organizaciones e Instituciones volvemos a estar donde debemos y merecemos estar.


Y el Gobierno, las CCAA, los partidos, el Parlamento, los sindicatos y en general la Sociedad Civil, así nos lo reconoce por nuestra labor intensa, eficaz y sin conflictos de intereses ni económicos, ni políticos, en pro y defensa de la Industria.


A pesar de la situación compleja e incierta que nos está tocando vivir, no debemos cejar en nuestro empeño y continuar inasequibles al desaliento, con el objetivo claro de que con nuestra acción se va a contribuir a construir un nuevo país con una mejor economía y creación de empleos de más calidad y estables.


Luis Vilches Collado Presidente de UPCI Vicepresidente del IIE Presidente de Comité de Industrialización

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