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Crónica de la Jornada del 14 de noviembre de 2018. RADÓN: el asesino silencioso

14/11/2018

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El pasado 14 de noviembre el Comité de Energía y Recursos Naturales del Instituto de la Ingeniería de España organizó la jornada “RADÓN: el asesino silencioso. Fuentes y efectos. Prevención y mitigación” presentada por D. José Luís Martín Matarranz, Consejero Técnico. CSN. Jubilado.

  

El Sr. Martín comenzó hablando sobre que los seres vivos están expuestos en mayor o menor medida a las radiaciones ionizantes. Esta exposición de los seres humanos varía en función de la zona donde vivan, mar o interior y dependiendo de si la exposición es interna o externa. Además las fuentes de la radiación pueden tener artificiales, las que produce el hombre, o naturales, actualmente las producidas por el hombre representan únicamente un 13% del total en el que el 12% va destinada a medicina nuclear. Por lo que dentro de este 87% del total restante, el Radón ocupa casi la mitad, con el 47% de ese 87%. El Radón proviene de una fuente natural, dentro de esta puede ser cósmica, radionucleidos cosmogénicos o radionucleidos primordiales, el Radón pertenece a este último grupo. Los seres vivos nos radiamos mediante la inhalación e ingestión de este gas noble. Las características de este gas noble son que es químicamente estable, tiene una densidad de 9,73 kg/m3, es incoloro, inodoro, insípido y más soluble en agua, que el petróleo o el gas natural, y otros líquidos, por ello, la cantidad de radón en el aire varía en función del contenido de Radio en el terreno, la permeabilidad y humedad del mismo y de las condiciones meteorológicas, a mayor permeabilidad, mayor exhalación de Radón al aire, mayor humedad, menos exhalación, el agua y la nieve evita que el Radón salga hacia arriba. El Radón “viaja” a través de las grietas o “bufadores” que se generan en el terreno, por lo que cuanto menos permeable sea, menos probabilidad de que dichas grietas aparezcan.

  

El Radón se suele fraccionar en isotopos fuertemente ionizados llamados “clústers” de tamaño microscópico, esta fracción libre es la que más y mejor llega a radiar a los seres vivos, ya que se inhalan y llegan a los pulmones, quedándose en los alvéolos pulmonares o en los entornos de los seres vivos, son pequeñas partículas que se quedan flotando en el aire. En el exterior, generalmente, las concentraciones de radón no son muy elevadas, pero en el interior si, ya que depende del material y el lugar donde se haya construido el edificio, los materiales con el que se construyó, las prácticas de ventilación y la exposición a la radiación natural. Así pues el Radón penetra en una vivienda por el suelo y sale exhalado, luego desciende en forma de fracción libre y esta se liga y se deposita en las superficies (muebles, paredes, etc.) Por ello es importante establecer cuáles son los factores más importantes en los que podemos encontrar el Radón en las viviendas, el primero de todos es el terreno, seguido por los materiales de construcción y el tercero el agua. Pueden existir personas que estén expuestas a niveles más elevados de radiación natural debido al lugar de trabajo como pueden ser las personas que trabajen en: minas subterráneas, balnearios y cuevas, túneles y galerías, redes de metro o lugares de trabajo subterráneo. A excepción de las cuevas, es fácil poner sistemas de ventilación que faciliten la eliminación del Radón, para evitar que dichos lugares sean altamente contaminantes. Aunque existe una clara relación entre personas que trabajan en esta clase de sitios (minas, cuevas, etc.) con la aparición de un cáncer de pulmón.

 

El señor Martín recalcó la peligrosidad y toxicidad del Radón para los seres vivos, como ya sabemos, este gas se introduce en los pulmones y emiten partículas Alfa, que inciden sobre las células pulmonares creando graves daños sobre el DNA, lo que deriva en la mayoría de casos, a cáncer de pulmón. Tal es la magnitud de del Radón, que es la segunda causa más común del cáncer pulmonar, sólo por detrás del tabaco.

  

Para concluir la jornada, explicó una serie de medidas de las OMS (organización Mundial de la Salud) para prevenir el Radón y “luchar” contra él, ya que en palabras de nuestro ponente: “la gente no es consciente del peligro que representa el Radón, no le tienen el “miedo” que le tiene a las centrales nucleares, pese a ser estas mucho más seguras”. Las  principales medidas que propone la OMS, junto con el hecho de dar a conocer la información sobre el Radón para que la gente sea consciente del riego, que propone D. José Luís, son: Deberían identificarse en cada país las áreas geográficas de mayor riesgo, desarrollarse estrategias de mitigación y prevención en los edificios con “barreras anti-Radón” o técnicas de extracción y ventilación, editarse normas y guías sobre los métodos adecuados de prevención y mitigación, persuadir a los gobiernos de que el Radón es un importante problema de salud pública y se propone un nivel de referencia de 100 Bq/m3 como máximo de radiación.

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