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Ingenieros circulares, el perfil clave que diseña el futuro sostenible

La «utilización de técnicas para el aprovechamiento de los recursos naturales o para la actividad industrial» forman parte de la acepción ‘Ingeniería’ en el Diccionario de la Real Academia.

En el caso de la Ingeniería Circular, teoría y práctica se alían para conformar una modalidad acorde con las exigencias de sostenibilidad del siglo XXI, para conseguir la máxima eficiencia en el ‘círculo virtuoso’ de la actividad empresarial. Una actividad que contempla todo el proceso de producción, comenzando por el ecodiseño (desde el propio de un mueble a un componente del motor de un avión) y el denominado ‘Análisis del ciclo de vida’, por lo que se vigila al detalle la cadena que comienza con la obtención de materias primas y continúa con el transporte y la producción, para volver a enlazar con el principio a través de la reutilización.


La eficiencia energética se aplica en todos los procesos, para cumplir con los requisitos de la ‘economía circular’, con aspectos como servitización (mantenimiento y actualización), eficiencia en el rendimiento de las máquinas, reducción de pérdidas de energía, recuperación y reciclaje, etc.

 

Nuevos retos

D. Carlos del Álamo, miembro del Instituto de la Ingeniería de España (IIE), y presidente del Grupo de Trabajo de Planes Nacionales Integrados de Energía y Clima (Pniec), comenta desde la base, cómo «la economía circular es un modelo de producción que implica menor consumo de materias primas, menos residuos y emisiones y más eficiencia energética, contribuyendo al desarrollo sostenible y a la conservación del capital natural: biodiversidad, agua, bosques y otros recursos naturales». Y señala la importancia de su implantación, desde 2015, «como una política de la UE, sobre la que, en 2020, se aprobó el Nuevo Plan de Acción para la Economía Circular, incluido en el Pacto Verde Europeo».


Un contexto esencial por lo general, y por lo particular en aspectos como, entre otros, electrónica, vehículos y baterías, envases, plásticos, textiles, construcción, alimentación y agua.


«Los ingenieros circulares (añade del Álamo) deben englobar su trabajo en un marco de rentabilidad económica y competitividad, que haga viable el futuro de la empresa, a través de la disminución de los costes y de la ganancia de cuota de mercado, respetando el medio ambiente». Un cometido en el que este nuevo perfil debe contar con formación específica para saber aplicar nuevas métricas de control, «con nuevos indicadores, medibles, pues como dice un antiguo aforismo de la ingeniería: ‘lo que no se puede medir, no se puede mejorar’, que garanticen la sostenibilidad de los procesos». De hecho, la octava edición de la Feria Virtual de Empleo de la Ingeniería (10 y 11 de abril), ofrecerá oportunidades de trabajo por parte de empresas e instituciones.


El respaldo académico ya empieza a estar en línea con este concepto de circularidad, como sucede en casos como los másteres de la Universidad de Alicante o de Navarra. O de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), cuyo director del Máster Universitario en Ingeniería Circular, Alberto García- Peñas, resume la base de trabajo de este posgrado: «Se estructura en cuatro módulos formativos en referencia a ingeniería de procesos industriales, materiales circulares, ecodiseño, y tecnologías circulares y eficiencia energética. Todos contemplan los aspectos básicos de la ingeniería circular, con una formación práctica sobre los retos a afrontar por los nuevos ingenieros circulares». Con una vocación internacional propia de un contexto de globalización: «Es el máster de la Escuela Politécnica Superior con más estudiantes extranjeros matriculados: un 67%».


Innovación ‘verde’

García-Peñas subraya la importancia de este desempeño:

«La industria se enfrenta a un reto sin precedentes, en el que el papel de los ingenieros circulares es clave. Una industria circular a nivel europeo significa una clara búsqueda por minimizar la dependencia energética, así como de materias primas, de terceros países. Para ello, la ingeniería circular ofrece eficiencia energética, procesos industriales sostenibles y productos circulares. Europa sabe que su futuro, y su posición socio económica, depende de la economía circular».


Aporta, además, su opinión sobre la importancia del ecodiseño: «A la sociedad le cuesta mucho diferenciar entre circularidad y reciclado, y la clave está en el ecodiseño: cuando se aplica a un producto desaparece, o se minimiza, la aparición de residuos y es ahí donde la palabra ‘circular’ cobra sentido. Por tanto, hablar de ecodiseño de un producto significa que, desde su concepción hasta el final de su vida útil, se obtienen nuevas materias primas o derivados, en vez de residuos». Sobre el terreno, empresas como Urbaser trabajan con administraciones públicas y empresas. Pilar Tur, su directora técnica de Tratamiento, destaca sus propuestas para las ‘ciudades circulares’: «Realizamos ingeniería circular en los diseños de las infraestructuras para la gestión de una materia prima tan particular y heterogénea como los generados por los ciudadanos.


El objetivo es maximizar los recursos extraídos de los residuos al tiempo que se minimiza su impacto en el medio ambiente». Para ello, Urbaser aplica innovación para obtener de los residuos «productos como distintos tipos de plásticos, metales, papel y cartón, vidrio, enmiendas orgánicas, energía en forma de calor, electricidad y/o biometano, o líquidos que nos permitan fabricar nuevas materias primas». En el caso de GTA Ingeniería y Medio Ambiente, su CEO, Alonso Salguero, señala cómo «para nosotros, el concepto ‘residuo’ no existe, son recursos que tenemos la obligación de volver a incorporar al ciclo productivo. Entre los proyectos de economía circular que desarrollamos, destacan varios centrados en aprovechar bioresiduos para generar gases renovables, lo que permite evitar el depósito de este recurso en vertedero, generar energía renovable en forma de biogás y biometano, reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero, y descarbonizando la industria y el transporte».


Un ‘work in progress’ cuya actualidad en el círculo de la sostenibilidad pasa por «el desarrollo de un proyecto de producción de hidrógeno y metanol verde, a partir de residuos de la agroindustria en Andalucía».

 

La Revolución Comienza en las Aulas

García-Peñas subraya cómo la industria, la empresa, no encuentran «los profesionales que les ayuden a transformar y readaptar sus procesos energéticos y productivos a las nuevas necesidades y requerimientos que este nuevo modelo circular requiere. Por eso, el máster en ingeniería circular completa, renueva y actualiza de forma integral a los ingenieros lineales convirtiéndolos en circulares. No me canso de señalar que todo nuestro sistema educativo responde a una economía lineal, y si queremos un modelo circular estamos obligados a reestructurarla íntegramente».


Esta formación implica a diversos departamentos de la UC3M, como los Ciencia e Ingeniería de Materiales e Ingeniería Química, Informática, Ingeniería de Sistemas y Automática, ingenierías eléctrica y mecánica, etc. Una confluencia necesaria para alinearse, (contexto UE), no sólo con el Horizonte 2030 y los ODS establecidos por la ONU, sino para ir más allá (objetivo 2050) en conseguir un continente climáticamente neutro en esa fecha.

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