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2,1 GWh, 200 metros de largo y 1.000 millones de euros: Suiza construye una batería capaz de abastecer a 210.000 hogares

  • IIE
  • hace 2 horas
  • 2 Min. de lectura

El objetivo principal del proyecto es aportar estabilidad a la red eléctrica y evitar que puedan producirse apagones masivos, como el que afectó a España el 28 de abril de 2025


Suiza avanza en la construcción de una batería de flujo redox de escala inédita en Europa, con 2,1 GWh de capacidad, 200 metros de largo y una inversión que supera los 1.000 millones de euros. El proyecto busca reforzar la estabilidad de la red eléctrica y reducir el riesgo de apagones como el sufrido en España.

La instalación, impulsada por la firma suiza FlexBase, se está construyendo en Laufenburg, en el cantón de Aargau, dentro de un complejo tecnológico que combinará almacenamiento energético, centro de datos, oficinas y laboratorios. La compañía ya trabaja en un gran foso subterráneo de 27 metros de profundidad, con unas dimensiones comparables a dos campos de fútbol, donde quedará alojado el sistema de almacenamiento.El objetivo no es generar electricidad, sino almacenar los excedentes renovables y devolverlos a la red cuando la demanda lo requiera. Esta función resulta cada vez más relevante en un sistema eléctrico donde la energía solar y eólica dependen de las condiciones meteorológicas y pueden provocar desajustes bruscos entre producción y consumo.


Una batería para estabilizar la red


Según explicó Marcel Aumer, cofundador de FlexBase, a la radiotelevisión pública suiza RTS, el sistema podrá “inyectar o absorber hasta 1,2 gigavatios hora de electricidad en unos pocos milisegundos, equivalente a la potencia de la central nuclear de Leibstadt”. Esa capacidad de reacción es la que convierte a esta infraestructura en una pieza estratégica para la red suiza y europea.


La batería forma parte del futuro Laufenburg Technology Centre, un recinto de 20.000 metros cuadrados que también estará vinculado al crecimiento de los centros de datos y la inteligencia artificial. Estos servicios digitales elevan la demanda eléctrica y obligan a disponer de soluciones capaces de amortiguar picos de consumo sin tensionar el sistema.


La puesta en marcha está prevista para 2029 y el proyecto podría generar alrededor de 300 empleos. De acuerdo con la información facilitada por la compañía, se trata de una inversión privada con un coste estimado que oscila entre 1.000 y 5.000 millones de francos suizos, una horquilla que confirma la magnitud industrial de la iniciativa.


Cómo funciona la tecnología redox


Las baterías de flujo redox se diferencian de las de iones de litio porque no almacenan la energía en electrodos sólidos, sino en electrolitos líquidos guardados en grandes depósitos. Estos líquidos circulan por celdas electroquímicas, donde se produce la conversión entre energía química y electricidad. Cuanto mayor es el volumen de los tanques, mayor puede ser la capacidad de almacenamiento.


Esta arquitectura permite diseñar sistemas de larga duración, con ciclos de carga y descarga estables y una degradación reducida. Para Swissgrid, operador de la red suiza de alta tensión, las grandes baterías serán esenciales en el futuro. Gabriele Crivelli, portavoz de la compañía, señaló que “las grandes baterías pueden almacenar energía cuando hay mucha y liberarla cuando se necesita”. Suiza busca así reforzar su seguridad energética y preparar la red para una electricidad más renovable, flexible y resistente.



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