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Conclusiones de la jornada "Biomasa y Aprovechamiento Forestal"

Artículo de Miguel Soriano, Vocal del Comité de Asuntos Rurales


RESUMEN Y CONCLUSIONES El Comité de Asuntos Rurales considera que el sector forestal debería ser uno de los motores del desarrollo económico y sociolaboral del medio rural en un país en el que la superficie forestal representa más del 55% de su superficie, casi un 30%de la cual es arbolada. Entre otros recursos económicos que puede suministrar el monte, la biomasa, como recurso energético, y los aprovechamientos forestales de la industria del sector de transformación constituyen dos agentes dinamizadores de la economía rural con claras ventajas complementarias en los procesos de descarbonización, del cumplimiento de objetivos de economía circular y sobre todo en la defensa contra las incendios forestales y el fortalecimiento de nuestros bosques.

Para exponer y justificar lo anteriormente mencionado se ha contado con la colaboración de un experto investigador del sector, de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM) y de la Asociación Nacional de Fabricantes de Tablero (ANFTA)

La jornada ha tenido un seguimiento, presencial u online, de cerca de 200 personas.

EDUARDO TOLOSANA. Doctor Ingeniero de Montes, Profesor e Investigador del Departamento de Ingeniería y Gestión Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid, como experto investigador del sector expuso que según datos de EurObserv’ER, consorcio de la Unión Europea (UE) dedicado al seguimiento del desarrollo de los distintos sectores de las energías renovables, con valores referidos a 2020, España ocupa el puesto 22 de 27 en cuanto a la proporción de energía eléctrica producida con biocombustibles sólidos en 2020 fue en un 80% proveniente de centrales de generación, el resto de plantas de cogeneración (que aprovechan el calor residual como energía térmica).

De acuerdo con los datos del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) en 2020 el consumo de energía final en España en lo que se refiere a energías renovables y residuos fue del 21 %, de cuyo porcentaje el 30% procedió de la utilización de biomasa para producción térmica y biocombustibles de transporte, con menor aportación en generación eléctrica. Diferenciando entre biomasa térmica y eléctrica, Eduardo Tolosana expuso que, según datos de AVEBIOM, a finales de 2019, la capacidad instalada de 10.500 MWt instalados, y según datos de EurObserv’ER el consumo de calor proveniente de biomasa sólida en España fue, en 2020, de 3.648 tep, valores cercanos ,pero aún inferiores al objeto del Plan Energético Nacional, con buena parte del crecimiento en el sector del pellet. En cuanto al sector de generación eléctrica, según datos de MITECO la biomasa y residuos, supusieron en 2020 el 19,1% del total: 4.541 GWh, muy por debajo de los objetivos.

Según Eduardo Tolosana, la biomasa eléctrica agroforestal presenta como ventajas su consideración como energía renovable, su independencia del tiempo atmosférico y su utilidad como elemento de disminución del riesgo de incendios forestales pero como debilidades presenta su bajo rendimiento de conversión energética si sólo se utiliza en generación (<35%), si bien la cogeneración se presenta como una oportunidad en industrias que requieran una descarbonización importante (siderurgia, cerámica, vidrio) o la producción de CO2 para bebidas gaseosas, cultivos intensivos en invernadero y producción de biohidrógeno y biometano.



En cuanto a la biomasa térmica forestal, se estima que el 17% de la energía para calefacción y agua caliente sanitaria (ACS) en España se cubre con biocombustibles sólidos. El 77% de los pellets se destinó al uso doméstico y el 19 % a la industria. El uso térmico de biomasa (pellets o astillas) en instalaciones colectivas (redes de calor o district heatings), promovido por los poderes públicos supone un gran oportunidad para el sector por su elevada eficiencia. En 2020 en España había 433 redes de calor alimentadas por biomasa, con 383 MW térmicos instalados. Para Eduardo Tolosana, el DAFO del aprovechamiento forestal de la biomasa se resumen en el siguiente cuadro:

Una de las dos amenazas para el sector más destacadas por este experto e investigador en el sector es la falta de operarios cualificados para el aprovechamiento forestal mecanizado, habiendo adoptado algunas industrias y empresas forestales, ante la inacción del la Administración General del Estado (AGE) y de las Comunidades Autónomas (CCAA), programas de formación privados. También destaca la necesidad de incorporar la planificación y optimización de los aprovechamientos a la ingeniería y a la ciencia forestal en España. La segunda gran amenaza que plantea está vinculada a la aprobación de la nueva Directiva Europea de Renovables, RED III, actualmente en fase de tramitación, se espera que se aprueba a inicios de 2023. El Parlamento Europeo el pasado septiembre aprobó el texto consolidado de la RED III a presentar a la fase final de negociaciones (trílogos) con la Comisión y el Consejo Europeos. En este texto, define ‘biomasa leñosa primaria’ como toda la madera excepto la proveniente de prevención sostenible de incendios forestales, de medidas de seguridad vial o de bosques afectados por catástrofes naturales, plagas activas o enfermedades y que sólo se contabilizará como renovable y apoyada mediante políticas y retribuciones la biomasa leñosa que no sea primaria (en su mayoría, producida por la industria forestal, en España, ya aprovechada por la propia industria forestal). Además, se establece un límite de consumo de biomasa leñosa primaria y se establece su reducción gradual hasta 2030. A este respecto, presenta una diapositiva con un enlace a un Manifiesto científico dirigido a la Presidenta de la Comisión Europea, a la Presidenta del Parlamento Europeo, al Presidente del Consejo Europeo y la Vicepresidente Tercera y Ministra del MITECO en el que se expone que:

  • La realidad forestal europea es muy diversa y no coincide con la española ni en materia forestal ni en el desarrollo del sector de la biomasa, infradesarrollado actualmente en nuestro país


  • Las masas forestales españolas carecen de gestión, confundiendo conservacionismo con abandono; esta falta de gestión unida al abandono del medio rural, ha supuesto una acumulación de biomasa que junto con los efectos del cambio climático (calor extremo y ausencia de lluvias), son el caldo de cultivo perfecto para la generación de grandes incendios forestales prácticamente incontrolables hasta que se extinguen, una vez se ha calcinado la masa forestal, ocasionando pérdidas de vidas y de ecosistemas enteros, además de bienes materiales.


  • En España no se deforesta, no se intervienen áreas forestales de alta diversidad, ni de altas reservas de carbono. Existe una clara garantía de sostenibilidad de la biomasa forestal que se moviliza y se utiliza con fines energéticos y no energéticos.

Por todo ello consideran que la RED III es una falta de consideración hacia el monte mediterráneo por lo que proponen la defensa de la Gestión forestal sostenible como solución integradora que evitaría grandes incendios forestales, aumentaría la capacidad de absorción de CO2 en los montes y permitiría movilizar la biomasa acumulada, con beneficios socioeconómicos con un impacto muy positivo para el reto demográfico.

AVEBIOM Por parte de AVEBIOM, Pablo Rodero, Ingeniero de Montes, Gestor de proyectos internacionales en esta Asociación y presidente del Consejo Europeo del Pellet, expone que España tiene un gigantesco stock de madera, con un incremento del 64% en 13 años al pasar de 594 millones de m3 de madera en 1996 a 921 millones de madera en 2009, último Inventario Forestal Nacional publicado, de los cuales en España sólo se aprovecha el 35% de su crecimiento anual (46 millones m3 en 2007) frente a una media europea del 61%, considerándose que se podrían aumentar cortas en 12 millones m3 de manera anual, sosteniblemente, lo que significarían 12.000 empleo, la sustitución equivalente de 25 millones de barriles de petróleo y 9 millones de CO2 no emitidas.

Presenta una comparativa de precios de combustibles industriales comentando la oportunidad que presenta la biomasa para cogeneraciones por el precio altísimo de la electricidad.

Asimismo, según datos de la Asociación de Biomasa Austriaca, la generación de 60MW para 10.000 habitantes, 4.000 edificios, emplea mediante petróleo o gas natural a 9 personas mientras que la biomasa a 135 en sus fases de logística, equipos e instalaciones y mantenimiento, siendo además una fuente energética muy barata

De acuerdo con datos de Eurostat, la biomasa es la fuente de energía autóctona más importante en Europa desde 2016, por delante de los combustibles fósiles.


En el gráfico siguiente se pueden observar los datos del consumo de bioenergía final térmica en Europa para la industria, sector residencial y comercial, cantidades a las que habría que añadir la cantidad que, indirectamente, estos sectores consumen para bioelectricidad y calor derivado.


En lo relativo a España, en 2018, la contribución de la biomasa al mix energético de calor y frío fue del 14%. En términos de energía final con biomasa, en 2018, el 66% se destino a producción de calor (4.225 ktep), el 26& a biocarburantes para transporte y el 8% para bielectricidad.


La producción de biocombustibles sólidos es de 8,1 millones de toneladas de materia seca/año con un 56% de dicha producción procedente de astillas, 19% de leña, 10% de orujillo y 7% de pellets. Presenta una tabla con datos de potencial de biomasa agrícola y forestal. Según el CIEMAt hay una disponibilidad de más de 17,5 millones de toneladas de materia seca de biomasa (13 de restos agrícolas)


Pablo Rodero analiza la Directiva Europa 2018/2001 (RED II), actualmente vigente traspuesta por R.D 376/2022, de 17 de mayo por el que se regulan los criterios de sostenibilidad y de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de los biocarburantes, biolíquidos y combustibles de biomasa, así como el sistema de garantías de origen de los gases renovables. Dicha Directiva pone criterios de sostenibilidad a la energía de la biomasa que se utilice en plantas de más de 20 MWt para el caso de biomasa sólida y > 2MW para biomasa gaseosa, estableciendo que antes de fin de 2002 todas las plantas deberán estar certificadas, obligando a certificar también la cadena de suministro. Asimismo comenta la propuesta de la nueva Directiva RED III que sustituirá a la anterior y sus inconvenientes para España en cuanto a la no consideración de la biomasa primaria tal y como se expuso anteriormente en la ponencia de Eduardo Tolosana.


ANFTA

Por parte de ANFTA interviene Genoveva Canals, Secretaria General de esta Asociación quien empieza exponiendo cuál es la importancia del sector de la industria de la madera en España con algo más de 150.000 empleos directos, 26.160 empresas del sector de la madera y del mueble, el 95% de las cuales son PYMES, y una cifra de negocio de 16.239 millones € (44% generado por el sector de la madera, 36% por el sector del mueble y el 20% restante por el sector de la selvicultura).


Las industrias del sector de tableros constituyen un eslabón fundamental dentro de la cadena productiva de la industria de la transformación de la madera y mueble, clave en la cadena de producción desde el monte hasta le consumidor final, con una facturación de 1.800 millones €, con 14 instalaciones en España que dan empleo, de forma directa, a 5.100 trabajadores y de forma indirecta a 18,900, exportando el 40% de su producción. Un sector en el que el consumo de madera es del 60%, alcanzándose el 80-90% para el caso de los tableros de partículas; reciclaje que se lleva a cabo mediante la colaboración estrecha del sector con los cerca de 200 centros de recogida y reciclaje de madera para reciclar anualmente alrededor de 1,3 millones m3.


En la UE sólo el 12% de los materiales utilizados por la industria procede de reciclado; la nueva estrategia industrial para una Europa ecológica, digital y competitiva a escala mundial pasa por el diseño de un nuevo plan de acción para la economía circular. El uso en cascada de la madera se focaliza en la optimización del uso integral del árbol en función del destino final que aporte más valor de modo que la madera de mayor calidad se dirija hacia la construcción y el sector del mueble, la pulpa a la industria papelera y la de menor valor a bioenergía y a productos basados en la bioeconomía de la madera cerrando un círculo con indudables repercusiones en la modernización de la economía de la UE y en particular, en beneficio del tejido empresarial, laboral y social del medio rural.


El empleo de madera en la construcción, a diferencia de otros materiales, no sólo reduce las emisiones a la atmósfera sino que contribuye a ahorrar energía durante la vida útil del edificio, desde su construcción a su posterior reciclaje. Cada m3 de madera usado en la construcción en lugar de otros materiales reduce las emisiones a la atmósfera de una media de 1,1 ton de CO2 que sumados a las 0,9 almacenadas durante su proceso de formación suponen 2 ton de ahorro. Por otra parte, el procesado de la madera consume menos energía que el de otras materias primas, entre 15 y 30 veces menos que la que se consume en la producción del acero, teniendo en cuenta su extracción, manufactura, transporte y procesos posteriores.



Lecciones aprendidas. CONCLUSIONES

En un país como el nuestro, con un marcado carácter forestal en gran parte de su territorio, coincidente de modo predominante con áreas rurales, el aprovechamiento de los recursos maderables, entre otros destinos, para biomasa como recurso energético o para la industria del tablero, pueden contribuir a fomentar el desarrollo de una economía rural con claras ventajas complementarias en los procesos de descarbonización, del cumplimiento de objetivos de economía circular y sobre todo en la defensa contra las incendios forestales y el fortalecimiento de nuestros bosques.


Para ello se necesita desarrollar una gestión forestal de nuestros montes que permita movilizar más biomasa de la manera más eficiente. La movilización de estos recursos renovables de una manera sostenible contribuirá a alcanzar los objetivos 2030-2050 de la UE, a la independencia energética y a reducir el riesgo de grandes incendios en nuestro país y a generar empleo de calidad y un tejido empresarial en zonas rurales, pero para todo ello se necesita que se tenga en consideración por parte de la UE la importancia del aprovechamiento de la biomasa forestal en un país como el nuestro en el que los ratios de su utilización está muy por debajo de los ratios europeos y, en esencia, de los que una gestión sostenible permitiría alcanzar, así como también se necesitaría que por parte de las Administraciones públicas responsables españolas se desarrollarán las medidas necesarias para mejorar las condiciones de la gestión forestal actual.

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