España suspende en ciencias y matemáticas y encadena una década de caída en el informe PISA
Los estudiantes españoles de 15 años continúan perdiendo terreno en las asignaturas clave para el futuro tecnológico y científico del país. El informe PISA 2025 de la OCDE confirma que España sigue situándose por debajo de la media europea y del grupo de países desarrollados en competencias científicas y matemáticas, acumulando un retroceso constante en los últimos diez años.
El estudio, que evalúa los conocimientos y habilidades del alumnado de 15 años en todo el mundo, ha puesto el foco de esta edición en la enseñanza de las Ciencias, área en la que España ha obtenido 477 puntos, cinco por debajo del promedio de la OCDE (482). La cifra consolida una pérdida acumulada de 16 puntos desde 2015.
El escenario en Matemáticas es aún más preocupante. Con una calificación de 457 puntos (frente a los 463 de la media de la OCDE y la UE), España ha perdido 29 puntos en la última década, un descenso que, en la escala de medición del informe, equivale a la pérdida de casi un curso escolar completo en aprendizaje práctico de la materia.
Brecha regional: hasta dos cursos de diferencia entre comunidades
Uno de los rasgos más llamativos de la educación en España vuelve a ser la enorme desigualdad entre comunidades autónomas. La distancia entre los extremos de la tabla supera los 65 puntos en ciencias, una diferencia que supone más de dos años lectivos entre alumnos de la misma edad.
En la cabeza del rendimiento científico se sitúan la Comunidad de Madrid (515 puntos), Asturias (512), Cantabria (510), Castilla y León (509) y Aragón (506), todas ellas por encima del promedio europeo. En el extremo opuesto quedan la Comunidad Valenciana (450) y las ciudades autónomas de Ceuta (420) y Melilla (405).
Tecnología en el aula: entre la herramienta y la distracción
El informe de la OCDE dedica un capítulo especial al uso de las tecnologías y herramientas digitales en la enseñanza, un ámbito donde la inversión ha sido notable en los últimos años. Sin embargo, los datos reflejan que una mayor dotación tecnológica no se ha traducido directamente en mejores aprendizajes ni en una vocación clara hacia las carreras de ingeniería o tecnología.
Más de un 25 % de los estudiantes españoles encuestados reconoce que los dispositivos portátiles y teléfonos móviles suponen una fuente constante de distracción durante las explicaciones en clase. Ante este escenario, la OCDE insiste en la necesidad de enfocar la tecnología no como un fin en sí mismo, sino como un medio para ejercitar el pensamiento crítico y la resolución de problemas en un contexto cada vez más marcado por la inteligencia artificial.
Un sistema equitativo pero poco exigente
A diferencia de otros países de la OCDE, el nivel socioeconómico de las familias influye en menor medida en la nota final que obtienen los alumnos. Es decir, el sistema español garantiza un acceso más homogéneo que otros, pero lo hace situando la media general de conocimientos en niveles inferiores a los de los países de nuestro entorno.
En el mapa global, los países asiáticos —con Singapur (560 puntos), Japón (538) y Corea del Sur (526) a la cabeza— siguen liderando la clasificación con una distancia abismal respecto a Occidente. En el ámbito europeo, naciones como Finlandia, Irlanda o Estonia continúan a la cabeza, mientras que otros países, como Turquía, han mostrado progresos significativos al subir casi 70 puntos en ciencia durante la última década.







