Los ingenieros forestales, preocupados ante la campaña de incendios: «Solo nos acordamos de los montes cuando arden»
- IIE
- hace 4 horas
- 3 min de lectura
Fuente: El Debate
Reclaman una mayor apuesta por la prevención y la gestión sostenible de los montes y alertan de la peligrosa combinación de altas temperaturas y la acumulación de combustible vegetal

Comienza el verano y, con él, una nueva campaña de incendios forestales. Las abundantes lluvias de este año han provocado el crecimiento de la vegetación en toda España, incluyendo zonas en las que los veranos son tórridos, como Andalucía o Extremadura. Estas altas temperaturas que ya aprietan desde el mes de mayo provocarán que toda esta cubierta vegetal se seque y, con ello, aumente la posibilidad de que se provoquen incendios forestales.
Es, de hecho, lo que ocurrió el año pasado, cuando también fueron abundantes las precipitaciones. Como consecuencia, durante el mes de agosto, se desataron fuegos muy virulentos y difíciles de apagar que afectaron, sobre todo, a las comunidades de Castilla y León, Galicia y Extremadura. De hecho, según los datos del Sistema de Información de Incendios Forestales de la Comisión Europea, en España ardieron en 2025 casi 350.000 hectáreas, el dato más elevado en el último siglo.
El Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural advierte de que España afronta los próximos meses con factores de riesgo que aumentan la vulnerabilidad de numerosos territorios y reclama una mayor apuesta por la prevención y la gestión sostenible de los montes.
Desde la organización muestran su preocupación por la combinación de altas temperaturas, episodios de sequía, acumulación de combustible vegetal y el progresivo abandono de amplias zonas rurales, circunstancias que favorecen la propagación de grandes incendios forestales.
«Solo nos acordamos de los montes cuando arden», lamentan desde el Colegio, que denuncia la falta de continuidad en las políticas de gestión forestal una vez finalizan las emergencias. A su juicio, la atención pública y política suele centrarse en los incendios durante los meses de verano, mientras que las labores de prevención permanecen en un segundo plano durante el resto del año.
La prevención, clave
Los ingenieros forestales insisten en que la lucha contra los incendios no puede basarse únicamente en los dispositivos de extinción. Aunque consideran imprescindible la respuesta de los servicios de emergencia cuando se produce un fuego, recuerdan que la reducción del riesgo comienza mucho antes.
Entre las medidas que consideran prioritarias destacan la gestión activa de los montes, la planificación preventiva, el mantenimiento de infraestructuras forestales, la selvicultura preventiva, el aprovechamiento sostenible de los recursos forestales, el pastoreo controlado y la restauración de áreas degradadas.
«Los incendios se apagan en invierno», recuerdan habitualmente los expertos del sector para subrayar la importancia de las actuaciones preventivas frente a una estrategia centrada exclusivamente en la respuesta ante las emergencias.
Desde el Instituto de la Ingeniería de España señalan tres ámbitos de actuación fundamentales para reducir el riesgo y mejorar la resiliencia de los ecosistemas forestales. El primero es el impulso del pastoreo extensivo. El ganado desempeña una función clave en el control natural de la vegetación y la reducción de combustible forestal. Sin embargo, la despoblación rural y la pérdida de rentabilidad de las explotaciones ganaderas han provocado un descenso de esta práctica, considerada una de las herramientas preventivas más eficaces en zonas estratégicas.
Otro de los pilares es la limpieza y el mantenimiento de las masas forestales. La acumulación de biomasa durante años favorece la aparición y propagación de grandes incendios, por lo que actuaciones como los desbroces, las claras, las podas o las quemas prescritas resultan esenciales para disminuir el riesgo. Además, una correcta gestión de la vegetación de ribera permite que ríos y cauces actúen como cortafuegos naturales en caso de incendio.
La tercera línea de actuación pasa por una adecuada gestión del agua. Los montes desempeñan una función decisiva en la regulación hídrica, ya que una masa forestal en buen estado favorece la infiltración de la lluvia, la recarga de acuíferos y la protección del suelo frente a la erosión. Cuando se produce un incendio, estas capacidades se reducen drásticamente, ya que el terreno pierde fertilidad y puede tardar años en recuperar sus funciones ecológicas. Por ello, proteger los montes también significa preservar los ciclos naturales del agua y garantizar la resiliencia de los territorios frente a los efectos del cambio climático.
Más amenazas que los incendios
El Colegio recuerda además que los incendios forestales son solo una de las amenazas que afectan a los ecosistemas forestales españoles. La pérdida de biodiversidad, las plagas, el decaimiento forestal, la erosión del suelo, la despoblación rural, la fragmentación del territorio y los efectos cada vez más visibles del cambio climático requieren una atención constante y una gestión técnica especializada.
Por ello, los profesionales forestales reclaman una visión a largo plazo que permita abordar estos desafíos de forma integral y sostenida en el tiempo.







