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¿Qué está pasando con los trenes en España?

  • IIE
  • hace 9 horas
  • 3 Min. de lectura

Fuente: El Mundo


Quienes con gran ilusión y cariño construimos el primer AVE de España, allá por 1992, entre Madrid y Sevilla, hoy no podemos creer el nivel de degradación del servicio que estamos percibiendo



El mundo del ferrocarril en España está hoy profundamente consternado. Algunos lo veíamos venir; cada vez que tomábamos un tren sentíamos malas vibraciones en nuestro cuerpo. Durante estos últimos meses hemos sido tratados como ganado en las estaciones, encerrados, sin asientos y sin ninguna contemplación. Otras veces hemos llegado tarde a nuestro destino o no hemos podido ni siquiera salir de nuestra estación de origen.


Nos han explicado que todo esto ocurre por obras o por averías, pero nunca se nos han dado soluciones pensando en los viajeros. En la vía hemos visto trenes parados, en pleno campo abierto, herméticamente cerrados, a veces sin luz o sin aire, sin saber por qué ni por cuánto tiempo. ¿Es que ya no hay trenes de socorro para auxiliar a la gente? Yo, desde hace años, no los he visto.


Lo que sí he visto es a algunos políticos tomar decisiones indecentes. Por ejemplo, ¿qué hacía el señor Koldo García Izaguirre como consejero de una de las empresas del Grupo Renfe?


Echo en falta un poco más de cercanía con los problemas de los viajeros, y un poco más de humanidad.


Aquellos que con gran ilusión y cariño construimos la primera línea de alta velocidad por ferrocarril en España, allá por 1992, el AVE entre Madrid y Sevilla, hoy no podemos creer el nivel de degradación que estamos percibiendo en ese mismo servicio.


Primero fue la curva de Angrois, en 2013, y ahora la recta de Adamuz, en Córdoba. Mucho dolor, mucha muerte, familias rotas, y todos nos preguntamos por qué. ¿Cómo ha podido ocurrir esto? Sentimos una enorme impotencia y nadie responde a nuestras preguntas.


Las causas del accidente serán desveladas en su momento por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, que tiene medios y capacidades suficientes para descubrir hasta los más mínimos detalles de lo ocurrido. Su trabajo probablemente impedirá que se produzcan accidentes similares en el futuro. Por ahora, no se debe descartar ninguna hipótesis.


En estos momentos, los indicios nos llevan a pensar que el accidente registrado el domingo en Adamuz se ha producido tras una concatenación de fallos. Se especula mucho con la posible rotura de una soldadura en la vía, en uno de los carriles, a no mucha distancia de un cambio de agujas recién renovado en 2025.


Esta rotura se habría consumado justamente al paso del tren Iryo, flecha Rossa, haciendo descarrilar los últimos coches de la rama. Este tren seguramente se frenó de forma automática y controlada al detectar el descarrilamiento. Sin embargo, sus últimos coches, repletos de viajeros, invadieron el gálibo de la vía contigua.


Todo ocurrió con tan mala fortuna que sólo 20 segundos después el Iryo se cruzó con un Alvia, que impactó con él a gran velocidad y con enorme violencia, para salir despedido hasta acabar rodando por una profunda cuneta.


Creo que ninguno de los dos maquinistas pudo hacer nada para evitar la tragedia. Pero el del Alvia, Pablo Barrio, junto con los otros 41 fallecidos, pagó con su vida el coste de una soldadura.


A mí me preguntan: ¿Qué está pasando con los trenes en España? Y yo no sé qué contestar.


Cuando me pasa esto, suelo recurrir a mis libros. Leo un poema:


"Hay trenes que van y vienen.

En las estaciones, se detienen.

La vida es el viaje.

Tu edad, el equipaje.


¿Cuál es la última estación de la vida?

Ya lo sabremos ..

De las cuatro estaciones,

yo elijo la primera.

La primavera".



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